
En el inicio del año, el mercado financiero muestra con mayor claridad que una de las principales demandas de los inversores está centrada en el refuerzo de las reservas netas del Banco Central. En ese marco, la reciente estrategia de intervención cambiaria comenzó a ser leída como una señal relevante para la dinámica de los activos financieros.
Durante enero, la autoridad monetaria retomó las compras de divisas en el mercado de cambios, con adquisiciones graduales que ya suman cerca de USD 700 millones en lo que va del mes. Este proceso de acumulación de reservas pasó a funcionar como uno de los principales factores de apoyo para las cotizaciones de la deuda soberana en dólares.
El Gobierno, en tanto, afrontó sin sobresaltos los pagos de capital e intereses correspondientes a los bonos Bonares, bajo legislación local, y a los Globales, emitidos bajo ley extranjera, por un total cercano a USD 4.200 millones durante enero. Para cumplir con esos compromisos, recurrió a un préstamo tipo REPO (Repurchase Agreement), garantizado con activos, por USD 3.000 millones con bancos internacionales.
Desde el mercado consideran positiva la decisión de que el Banco Central acumule divisas propias en cartera, más allá de otras herramientas financieras, en línea con el objetivo oficial de sumar entre USD 10.000 millones y USD 17.000 millones en reservas a lo largo del año mediante la participación en el mercado cambiario.
Este viernes, los títulos públicos en dólares registraron una suba promedio del 0,3%, mientras que el índice de riesgo país elaborado por JP Morgan descendió siete unidades y se ubicó en 564 puntos básicos. Durante la jornada llegó a tocar los 556 puntos, su nivel más bajo desde julio de 2018.
En el mercado accionario, el índice S&P Merval avanzó 0,2% y cerró en 2.933.230 puntos. No obstante, el panel líder acumula en enero una caída del 3,9% en pesos y del 3,6% medido en dólares al tipo de cambio contado con liquidación.
Un informe de Max Capital destacó que el Banco Central sostuvo compras diarias de divisas durante las primeras dos semanas del año, en la mayoría de los casos por encima del 5% del volumen diario operado, umbral que el propio organismo había señalado como referencia. “Las compras fueron más rápidas de lo anticipado inicialmente. Si este ritmo se mantiene, debería ser positivo para los bonos en dólares”, señalaron desde la firma.
En el plano internacional, la vocera del Fondo Monetario Internacional (FMI), Julie Kozack, resaltó el avance en la acumulación de reservas y confirmó que la segunda revisión del programa tendrá lugar en febrero. En ese encuentro se analizarán posibles waivers, dado que el Gobierno cerró diciembre con un nivel de reservas netas USD 11.000 millones por debajo de la meta establecida en el acuerdo de facilidades extendidas.
El economista Gustavo Ber señaló que los activos locales muestran un comportamiento mixto, mientras los inversores monitorean la evolución de las principales variables macroeconómicas. En ese sentido, indicó que los bonos en dólares presentan una mejor reacción, impulsados por el ritmo de compras del Banco Central y por la reciente licitación de deuda en pesos de corto plazo para refinanciar vencimientos por más de $9 billones.
“Actualmente, los inversores siguen de cerca la dinámica entre tasas de interés, inflación, nivel de actividad y acumulación de reservas, con la expectativa de que un mayor equilibrio entre estos factores permita una mejora más sostenida en las valuaciones”, explicó Ber.
Por su parte, Ignacio Morales, Chief Investment Officer de Wise Capital, advirtió que las reservas netas continúan en terreno negativo y que el mercado descuenta la solicitud de un nuevo waiver en la próxima revisión del FMI. “Los operadores siguen atentamente la efectividad de la estrategia oficial para anclar expectativas, con especial foco en las tasas de corto plazo y en la intervención del Banco Central como elementos clave para la estabilidad cambiaria”, concluyó.
Con información de Infobae